¿Qué es la evaluación educativa?

 Concepto:

En tanto definiciones que ponen su atención en el logro de objetivos, concreción de merito o valor, proceso que facilita la información para tomar decisiones, Tejada (1997), citado por Morales (2001) ordena su definición de la siguiente manera:

  • Un proceso sistemático de recogida de información, no de manera improvisada, más bien organizado y planificado en sus elementos y fases, Desde diferentes puntos de vista con relación a los agentes, instrumentos, técnicas y métodos.

  • Orientada en dirección a la toma de decisionesPuesto que el proceso evaluativo ha de servir para algo, como puede ser, por ejemplo, la toma de decisiones encaminada a la mejora de la práctica educativa. Por ello la evaluación ha de servir de medio, pero no de fin en sí misma.

  • Relacionada con la emisión de un juicio de valor, no es suficiente con recolectar sistemáticamente la información, ésta se ha de valorar. El otorgamiento de un valor no quiere decir tomar decisiones, puesto que los evaluadores pueden llevar a cabo esta función, y otras personas pueden adoptar las decisiones. Por ello el papel del evaluador se sitúa en la valoración, pero la toma de decisiones pueden adoptarla los administradores del programa.

Con ello la evaluación hace referencia a un proceso planificado de recogida de información, de y desde diferentes ámbitos, con la intención de emitir un juicio de valor para posteriormente tomar decisiones. Y cuya finalidad es la de mejorar la práctica educativa, lo que constituye un medio.

Una definición extendida de evaluación educativa la conceptualiza como el proceso de determinar el mérito, valor, o la significancia de las cosas (Scriven 2001).

-Dimensiones de la evaluación educativa

Si se atiende al carácter continuo e integrador del proceso de evaluación, aparecen de forma clara diferentes dimensiones, que dan preferencia a determinados elementos y planteamientos. Por ello, se realiza un diseño y planificación en función de la realidad que se va a evaluar.  Con lo que se busca la respuesta a las preguntas sobre qué se evalúa, para qué, cuándo, cómo quien y con qué se realiza.  En función de esas dimensiones se distinguen diferentes tipos de   evaluación los cuales se ilustran en la figura. (Morales, 2001)

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DE ACUERDO A SU OBJETO

En respuesta a la pregunta ¿QUÉ EVALUAR? Aparecen diferentes elementos como los alumnos, los docentes y no docentes, el currículo, los recursos, los programas, los proyectos, las estrategias metodológicas, los contextos… Ello se concreta en el aula en la evaluación de características como la planificación, el progreso de una unidad didáctica, la actividad docente, un proceso de aprendizaje o una actividad concreta. Santos Guerra (1993) lo resume de la siguiente manera: “Todo y todos, no sólo los alumnos deben ser objeto de evaluación porque todo y todos tienen incidencia en el proceso educativo”.

DE ACUERDO A SU FINALIDAD

En respuesta a la pregunta ¿PARA QUÉ EVALUAR? Es entendida la evaluación como medio para conocer la situación de base de un alumno o grupo de alumnos en función de unos objetivos concretos de aprendizaje, con el fin de establecer las limitaciones y posibilidades, o para conocer el progreso de un proceso educativo. En otro sentido para apreciar la práctica docente, tanto planificativa como organizativa del trabajo docente, las posibilidades y medios del centro y del contexto.

DE ACUERDO CON SU TEMPORALIZACIÓN

Responde a la pregunta ¿CUÁNDO EVALUAR? En función del momento en que se lleva a cabo la evaluación, y con relación a la finalidad, se da la evaluación:  inicial, procesual o continua y final. Tienen que ser tomadas como fases de un proceso continuo y en su conjunto, a la vez que puede ser la evaluación final de un período o unidad la evaluación inicial del sucesivo período.

DE ACUERDO CON EL MODELO

Responde a la pregunta ¿CÓMO EVALUAR? En función de diferentes paradigmas éticos, epistemológicos o metodológicos, surgidos a lo largo de la historia, se distinguen dos modelos de hábitos evaluativos.

  • Por un lado, el método cuantitativo, objetivo o tecnológico, parte de las ideas de Tyler de los años treinta, y trata de evidenciar el nivel en que se han confirmado y alcanzado los objetivos marcados con la aplicación de métodos objetivos. Los objetivos se expresan por medio de conductas observables para más tarde ser cuantificadas. Lo que permite, entre otros elementos, construir hipótesis y verificarlas.  En los años sesenta empieza a cuestionarse las carencias del modelo cuantitativo, y se destaca el hecho de establecer la evaluación con el fin de precisar los déficits educativos con el objetivo de superarlos por medio de otros modelos de enseñanza- aprendizaje.
    • Lo que da paso al método cualitativo, el cual señala que se han de calcular los resultados finales junto al desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje para poder mejorarlos. Por ello, se tienen que evaluar los aprendizajes de los alumnos, la labor del profesor, los métodos utilizados, la   distribución del aula y de los materiales didácticos, etc. Junto a la cooperación del alumno en el diseño y la ejecución.  Todo ello desde el punto de vista de la realidad compleja de la educación, en donde no es posible separar las diferentes variables independientes del contexto en el que aparecen, y no se permite la generalización de los resultados a otros contextos.

Según Blanco (1990) no hay un modelo mejor que otro, lo que se tiene que hacer es “acercar ambos modelos utilizando en la evaluación técnicas cualitativas y cuantitativas”.

DE ACUERDO CON LOS AGENTES

Responde a la pregunta ¿QUIÉN EVALUA? En función de qué personas llevan a cabo la evaluación y de quiénes son evaluados se distinguen:

Autoevaluación

Es aquella en la que el sujeto evalúa sus actividades. Aquí el agente y el sujeto de la evaluación son el mismo. Para Casanova (1995) “al comenzar una unidad didáctica se debe facilitar a los alumnos la información detallada acerca de los aspectos que deben autoevaluar, para que puedan auto observarse y examinar su trabajo continuo y así, llegar a conclusiones rigurosas al final del proceso”.

Ello conduce al alumno a la objetivación al establecer una valoración más ponderada, por medio de analizar elementos internos y externos a su práctica, la función formativa de la evaluación se lleva a término por estos medios.

Coevaluación

Se fundamenta en la evaluación multilateral y combinada, de las actividades o trabajos llevados a cabo por un conjunto de personas. Otorga un mayor papel a los diferentes miembros, tanto alumnos como docentes, en función del progreso de las capacidades de análisis y de objetividad, al igual que colabora en el proceso de aprendizaje y formación.

Requiere un proceso de aprendizaje y de costumbre. Mal llevada a término produce efectos muy negativos, puesto que los alumnos consideran la evaluación como algo sancionador, y por tanto, se limitan a ver lo que han hecho mal los otros. Para instruir en este tipo de evaluación es necesario que los alumnos se dediquen a establecer únicamente lo positivo de su trabajo y el profesor se encargue de los aspectos deficitarios o de dificultad para el alumno.

Heteroevaluación

Se corresponde con la evaluación que una persona realiza de otra, así, puede ser del rendimiento, del trabajo o de las prácticas.

Evaluación interna

Por evaluación interna se entiende aquella que se realiza por los propios involucrados en el desarrollo de un programa, desarrollo de una organización, etc. El evaluador pertenece al programa que se evalúa.

Las ventajas son:

  1. Mayor potencialidad de utilización de los resultados.
    1. Mayor aprobación entre el personal del programa.
      1. Un mayor conocimiento y comprensión de la entidad que se evalúa.
      2. Mayor comprensión de detalles textuales del programa. Los inconvenientes:
  2. Supeditación administrativa y financiera del programa.
  3. Centrarse en rasgos no relevantes para el programa.
  4. Menor objetividad e imparcialidad.
  5. Evaluación externa

En contraposición al modelo anterior, se fundamenta en el “modelo de auditorías”, que se realiza por agentes no vinculados, ni implicados en el desarrollo de estos programas, ni en el desarrollo de las organizaciones. Por lo tanto, el evaluador se trata de una persona externa a él.

Las ventajas:

  • Mayor independencia con relación a la vida del programa.
    • Amplia credibilidad social.
      • Determinación de componentes clave
      • Objetividad. 
      • Enfoque exterior garantía de imparcialidad. 

      • Los inconvenientes:
  • Menor aprobación por parte del personal.
  • Menor discernimiento de los aspectos internos del programa.
  • Mayor coste.
  • Menor capacidad para mejorar el programa.

DE ACUERDO CON EL REFERENTE O NORMOTIPO

Cualquier juicio de valor se determina por un REFERENTE. La evaluación conlleva un juicio de valor por ello requiere un referente o normotipo.  En función de que el referente sea interno al sujeto la evaluación será personalizada, cuando sea externo al sujeto la evaluación será normativa o criterial.

  • Evaluación normativa

Trata de establecer un juicio sobre un sujeto en función del nivel del grupo al que pertenece. Ello implica que si el nivel grupal es alto un alumno de nivel medio es evaluado negativamente, mientras que si el nivel del grupo es bajo presenta un nivel más alto. Es aplicable en el caso de pretender agrupar a los alumnos en grupos, pero carece de validez y fiabilidad educativa.

  • Evaluación criterial

Pretende la corrección d la arbitrariedad propia de la evaluación normativa por el establecimiento de unos criterios externos, claros y determinados, en función de los que se evalúa un aprendizaje.

Para Popham (1983: 134) “una prueba que hace referencia a un criterio es la que se emplea para averiguar la situación de un individuo con respecto a un campo de conducta bien definido”.

DE ACUERDO CON EL INSTRUMENTO

Responde a la pregunta ¿CON QUÉ EVALUAR? Hace referencia a las diferentes herramientas a utilizar para conseguir la información necesaria en la evaluación de los objetivos marcados.

Se centra en los rendimientos de los alumnos, aparecen muchas y diferentes pruebas para valorarlo. La elección de un tipo estará en función de los objetivos de la materia que se vayan a evaluar. Como características de los instrumentos de evaluación están las de ser variados; ofrecer información concreta de lo que se desea; el empleo de distintos códigos como icónico, oral, escrito; aplicabilidad en situaciones escolares normales; medir la transmisión de los aprendizajes; y su posible uso para auto o coevaluación.

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